"DINAMICA DEMOGRAFICA Y GENETICA DE LAS POBLACIONES DE VENADO DE CAMPO EN EL URUGUAY" |
Foto de un macho y una hembra de la población de Salto. Cortesía Brady Green.
El venado de campo (Ozotoceros bezoarticus L.
1758), es un cérvido sudamericano de ambientes abiertos, que tenía una amplia
distribución en el pasado reciente. En el territorio uruguayo el ambiente más
representativo es el de las praderas. Antes de la introducción del ganado este escenario
estaba ocupado por ñandúes y millones de venados de campo (Ozotoceros bezoarticus)
(Foto1). La especie tuvo una amplia distribución en el continente sudamericano (en parte
de Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y en todo el territorio del Uruguay), habitando en
campos abiertos de escasa vegetación arbórea.
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| En las praderas de la
Banda Oriental llegaron a ser millones y hoy son apenas más de 1.000 ejemplares divididos
en dos manadas plenamente identificadas: una en "Sierra de los Ajos", Rocha, y
la otra en una estancia salteña. El venado de campo se ha convertido en símbolo
ecológico de los tiempos que corren, hasta el punto de convertirse al status de mártir
medioambiental. Un proyecto genético que se practica en la Estancia de cría de
Piriápolis con «know-how» estadounidense podría poner la situación en su lugar. . |
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| Los productores rurales que se han permitido
el derecho de salvarlos, lo han tenido que hacer a costa de cuantiosas pérdidas
materiales. Han tenido que pagar con muchas cabezas de ganado muerto, con arrendamientos
de sus campos, con costosas hectáreas de alambrado para poderlos mantener en cautiverio a
salvo de otros peligros. Y en los dos casos más conocidos, "Sierra de los Ajos"
y en los campos de la familia Castro en Salto, la conservación del venado ha sido a la
heroica, casi sin asistencia del Estado como árbitro de la contienda entre diferentes
intereses económicos. Las solicitadas subvenciones al cuidado de una especie en extinción no resulta caprichosa o pedigüeña, en el entendido que los animales autóctonos forman parte del patrimonio del país. El venado de campo o ciervo de las pampas -como le llaman en Argentina- es el ciervo americano cuya población está más amenazada de extinción. Pero una experiencia de coordinación estadounidense, concretamente del Zoo de St. Louis, Missouri, podría abrir puertas para la recuperación de la especie. El lugar es ideal para hacer un experimento de esta características la ladera del Cerro Pan de Azúcar poblada de aves rapaces muestra que pese al incendio reciente la naturaleza es generosa con el lugar. El cartel indicador dice que estamos en la "Estación de Cría de Fauna Autóctona" de la Intendencia Municipal de Maldonado. La prioridad allí son las especies en extinción, dice Tabaré González, el coordinador y factótum de este emprendimiento ecológico. En este momento, la institución fernandina está frente al mayor desafío que se le ha presentado en sus diecisiete años de existencia. La iniciativa surgió de la Embajada de los Estados Unidos que difundió una convocatoria internacional entre más de 1.000 museos de ciencias naturales del mundo. Así surgieron los contactos con el departamento especies en extinción. Luego que el comité seleccionador del Programa Internacional de Asociaciones entre Museos (IPAM) puso en funcionamiento el proyecto, el primer vínculo entre ambas instituciones implicó el viaje de Tabaré González a Missouri a mediados de 1996. EL REBAÑO MAS GRANDE La segunda parte del proyecto trajo a la Dra. Asa al Uruguay en marzo de 1997. El interés de la experta estadounidense no es casual. El venado de campo, dice la comunidad científica, es la especie de ciervo más amenazada de todo el continente americano y en Uruguay se encuentra el rebaño más grande del mundo en cautiverio. En este país se encuentra además un detallado seguimiento del pedigrí de los animales desde 1980, lo cual de entrada permite que se facilite en forma sustancial el trabajo científico. El venado de campo tuvo una gran expansión en toda Sudamérica, especialmente en el Cono Sur. Entre 1860 y 1870 se exportaron más de dos millones de pieles del animal, lo cual marca la importante presencia en las praderas del Río de la Plata. "No sabemos exactamente la cantidad de animales que había en la zona" dice Tabaré González. "Pero calculamos a partir de la cifra de exportación que no habría menos de quince millones de ejemplares en el siglo pasado. En la actualidad se calcula que en Uruguay hay entre 1.000 y 1.200 venados de campo. En Paraguay la especie está extinguida practicamente pero sabemos que fue una especie muy importante. En Argentina, entre Misiones y la Patagonia hoy se encuentran unos 1.000 ejemplares más, aunque en un tiempo hubo millones en ese territorio." |
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En consecuencia, todos los censos de venado demuestran que se está frente a una especie en extinción. Los científicos recién están evaluando los problemas que determinaron su casi desaparición de la zona. Con los aborígenes, se tiene la certeza que vivían en una armonía total. Cuando llega el colonizador no solo trae un hábito por la cacería que trascendió la necesidad de supervivencia. Trajo también el ganado vacuno y ovino, que ahora se sabe le contagió enfermedades que constituyeron parte fundamental de de su casi total desaparición. Se sabe que la aftosa diezmó buena parte de la población, aunque la cacería indiscriminada no fue un factor menos importante. El venado de campo tiene tres características que lo hacen candidato ideal para cazadores furtivos: es un animal diurno, que transita en la pradera y lo hace siempre en manadas. Y FUERON MILLONES "Hace unos años -recuerda González-, un señor de ochenta y tantos años de edad me confesó lo arrepentido que estaba por cómo había tratado a los venados en su juventud. Me contó que en el campo de su familia había 200 venados. Como competían con las ovejas por las pasturas, le pidió a su padre para matar 20 por día hasta que un día los exterminó. Esto sucedía hace 40 o 50 años, porque se entendía que donde había un venado, era una cabeza menos de ovino". La Dra. Cheryl Asa llegó al Uruguay a coordinar la operación de recuperación de la especie. Endocrinóloga de prestigio internacional, Asa experimenta por primera vez sobre los venados de campo una metodología de extracción de semen, desconocida por estos lares. Cada hembra de venado de campo da un hijo por año, algo que hace difícil la recuperación de la especie. Los picos de nacimientos se dan entre setiembre, octubre y noviembre, luego de unos siete meses y medio de embarazo. Durante al menos cuatro meses, los críos pasan los días muy cerca de su madre. La función de Asa en la Estación de cría de Piriápolis es buscar alternativas para que el venado de campo alcance una población que lo deje fuera de peligro. Asa ha tenido una importante participación en una iniciativa que ahora la Comisión del venado de campo de los ministerios de Ganadería y de Medio Ambiente han abrazado con fervor. Las primeras experiencias piloto resultaron tan buenas que la Estación de Cría de Animales Autóctonos de Piriápolis ha decidido entregar a la naturaleza cada año cuatro ejemplares, dos machos y dos hembras, para ir restableciendo el orden en la especie. Incluso se han traído de St. Louis unos radiocollares que se utilizaban para el seguimiento de otras especies, pero que se ajustan perfectamente a las necesidades científicas, de este emprendimiento. NADA DE CLONACION Pero el principal trabajo de la investigadora es la extracción de semen de los venados, una operación sumamente delicada que se realiza con los ejemplares completamente dormidos. A partir de ello se ha podido también estudiar muchas características del venado de campo que hasta el momento había sido imposible de analizar. Pero la electro-evaculación es el principal objetivo de los trabajos de la Dra.. Cheryl Asa. La aguja se introduce por el ano del animal y se apoya sobre determinado nervio sobre el cual se da una descarga eléctrica de muy bajo voltaje que produce la eyaculación artificial. El material es guardado en grandes tarros que contienen nitrógeno líquido a 196 grados centígrados bajo cero, una temperatura que asegura que el semen se mantenga vigente por muchísimo tiempo. Cuando se realiza esta operación de guardado, éste se mezcla con disolvente, sales, yema de huevo de gallina y conforman junto al esperma del animal es una sustancia de una densidad diferente que al congelarse no forma cristales que podrían dañar las células. El semen será llevado al zoológico de St., Louis para experimentar sobre especies que sean compatibles con el venado de campo que existe en Uruguay. La experiencia de reproducción artificial nada tiene que ver con las tan publicitarias clonaciones que recorren los noticieros del planeta y ocupan grandes titulares en los diarios. "Es una experiencia diría que diametralmente opuesta", dice la Dra. Asa. "Lo que nosotros buscamos con esto es la mayor diversificación genética posible. Mientras que la clonación lo que pretende es hacer de un animal varias «fotocopias» de lo mismo. Desde el punto de vista filosófico y reproductivo son cosas absolutamente antagónicas, la diversificación de la especie es lo que asegura a una especie su continuidad". Por Antonio Alvarez |
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