ACUARELITA DE ARRABAL

Letra: José Gonzalez Castillo
Música: Cátulo Castillo

Era un viejo zapatero
que vivía en un portal
y era una rubia vecinita,
muy bonita
y muy coqueta, que pasaba sin mirar.
La rubia, por las mañanas,
iba camino a su taller
y, frente al cuchitril del viejo remendón,
era como un primer
rayo de sol.

El pobre viejo, tras de la vidriera,
viviendo alguna lejana ilusión,
soñaba, al verla pasar por la acera,
quién sabe qué loca quimera de amor.
La rubia, un día, se entró a la buhardilla
y el pobrecito tembló de emoción,
cuando a pretexto de atarle una hebilla
la pierna torneada su mano palpó.

Y con sorpresa, ese día,
frente a su chiribitil,
la gente, llena de emoción, se detenía
para escuchar la melodía de un violín.
Era que aquel zapatero,
con religiosa devoción,
su triste soledad
lloraba al tierno son
de familiar canción sentimental.

Desde esa tarde, su canto parece,
con su incansable motivo chillón,
la monocorde sonata de un grillo
en el pentagrama de aquel callejón.
Y, según dice, pensando en la rubia,
el pobre viejo, detrás del portal,
como una pierna, temblando, acaricia
la caja del tosco violín fraternal.



ADIOS ARGENTINA

Letra: Fernán Silva Valdés
Música: Gerardo H. Matos Rodríguez
Compuesto en 1930.

Grabado por Ernesto Famá para la película muda "Adiós, Argentina" del director Mario Parpagnoli.

Tierra generosa,
en mi despedida
te dejo la vida
temblando en mi adios.
Me voy para siempre
como un emigrante
buscando otras tierras,
buscando otro sol.
Es hondo y es triste
y es cosa que mata
dejar en la planta
marchita la flor.
Pamperos sucios
ajaron mi china
Adiós, Argentina,
te dejo mi amor.

Mi alma
prendida estaba a la de ella
por lazos
que mi cariño puro trenzó,
y el gaucho,
que es varon y es altanero,
de un tiron los reventó.
Para qué quiero una flor
que en manos de otro hombre
su perfume ya dejó?

Llevo la guitarra
hembra como ella;
como ella tiene
cintas de color,
y al pasar mis manos
rozando sus curvas
cerraré los ojos
pensando en mi amor.
Adios, viejo rancho,
que nos cobijaste
cuando por las tardes
a verla iba yo.
Ya nada queda
de tanta alegría.
Adiós Argentina,
vencido me voy.