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Viejo barrio que te vas te doy mi último adiós ya no te veré más. Con tu negro murallón desaparecerá toda una tradición. Mi viejo barrio sur, triste y sentimental. La civilización te clava su puñal. En tus calles de ilusón, fue donde se acunó el tango compadrón. Ya no está tu famosa muralla, cuyas sombras sirvieron mil veces, de testigo a los guapos del Ajax, que morían por un corazón. Y en las noches de lunas febriles, al compás rezongón de las olas, los muchachos con sus tamboriles, ya no entonan su alegre canción. El boliche ha cerrado sus puertas, ya no hay risas, ni luz, ni alegría y en la calle ruinosa y desierta sopla un viento de desolación. La piqueta fatal del progreso, arrancó mil recuerdos queridos y parece que el mar en un rezo, demostrara también su aflicción. Recitado Barrio Sur, viejo barrio querido, que te van arrancando a pedazos. Perfumado con olor de leyendas. Para vos es mi canto. Para vos Barrio Sur de mi vida, que me viste jugar de muchacho y guardás en tus calles estrechas mil recuerdos sagrados. Para vos viejo barrio compadre, de pañuelo y chambergo ladeado, que tenés mansedumbre de niño y arrogancias de macho. Para vos viejo barrio compadre, que engendrastes el tango, con pasiones, tragedias y risas Para vos es mi canto. Cantado Viejo barrio que te vas te doy mi último adiós ya no te veré más, ya no te veré más, ya no te veré más... |
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Letra: J. Sander.
barra querida de aquellos tiempos; me toca a mi hoy emprender la retirada, debo alejarme de mi buena muchachada. Adiós muchachos, ya me voy y me resigno, contra el destino nadie la talla, se terminaron para mi todas las farras, mi cuerpo enfermo no resiste más. Acuden a mi mente recuerdos de otros tiempos, de los bellos momentos que antaño disfruté, cerquita de mi madre, santa viejita, y de mi noviecita que tanto idolatré. Se acuerdan que era hermosa, mas linda que una diosa y que, ebrio de cariño, le dí mi corazón? Mas el Señor, celoso de sus encantos, hundiéndome en el llanto, se la llevó. Es Dios el juez supremo, no hay quién se le resista, ya estoy acostumbrado su ley a respetar, pues mi vida deshizo con sus mandatos al llevarse a mi madre y a mi novia también. Dos lágrimas sinceras derramo en mi partida por la barra querida que nunca me olvidó. Y al darle a mis amigos el adiós postrero les doy con toda mi alma mi bendición. |