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Obtuvo el quinto premio en el primer concurso de tangos organizado por el
Disco Nacional, en 1924. Un año después lo grabó Carlos Gardel, con las guitarras de Ricardo y Barbieri. Al año siguiente, Ignacio Corsini lo cantó en la pieza "Sunchales", de Alberto Vacarezza. En 1927 Azucena Maizani lo grabó con acompañamiento de un conjunto. En 1945 lo grabaron Francisco Fiorentino con la orquesta de Astor Piazzolla. Entre otros, lo grabaron tambien Carlos Dante, Angel Vargas, Jorge Casal con Anibal Troilo, Alfredo Belusi con Osvaldo Pugliese. |
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Una nube en los ojos me vino como un flechazo, y en mi rencor, amigazo, entero yo me jugué; quiso el maula reirse manchando mi frente honrada y por tan mala jugada sin compasión lo achuré. Amigazo, fue una noche, que en mi mente llevo escrita... Una tierna vidalita a la hereje despertó. Yo, que en el secreto estaba, puse fin a mi venganza cuando vi al cantor aquel que a los labios de la infiel como abrojo se prendió. Los celos sentí, tantié mi facón, y luego, a lo gaucho, le abrí el corazón. Y desde entonces... mi alma va errabunda atada a la coyunda de aquel doliente amor. Chupemos juntos... quiero olvidar, sonriendo, el hoyo que está abriendo la chuza del dolor. |
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En la vida tenemos mil cosas que son grandes, son nobles y hermosas, que ennoblecen y alegran el alma alentándonos el corazón. Pero hay una sutil y suprema que nos llega tranquila y serena, es hombría y lealtad, sentimiento y bondad, es sublime... se llama amistad. Amigos que yo quiero escuchen este tango, que lleva entre sus notas un apretón de manos. Fue escrito con el alma pensando en la amistad con lágrimas lo canto por lo que ya no están. Alcemos nuestras copas aquí en el viejo bar que mientras haya amigos dan ganas de cantar. La existencia que es negra condena con amigos parece verbena. Sin amigos no vale la pena esta vida con tanto dolor. Los amigos igual que poetas tienen hondas ternuras secretas, acerquémonos más a la noble amistad que nos llena de fe y de bondad. |