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Versión cantada por Agustín Irusta con la orquesta de Francisco Canaro Vals |
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Dichoso tiempo aquel de la niñez maravillosa, infancia de oro y miel bendita edad de ingenuidad. El mundo era un edén en donde el bien reinaba y lleno de ilusión era feliz el corazón. Caricia maternal, mano leal y generosa, ternura sin igual, punto ideal, color de rosa Del venturoso ayer sólo quedo el recuerdo, la vida dura y cruel ya me enseñó lo que es dolor |
Recopilación: Elbio Carrasco
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Llega el viento del recuerdo aquel al rincón de mi abandono y entre el polvo muerto del ayer también volvió tu querer. Yo no sé si vivirás feliz o si el mundo te ha vencido viviendo sin querer vivir buscás la paz de morir. Duda de tu ausencia y de mi culpa pena de tener que recordar sueño del pasado que me acusa manos que no quieren perdonar, dolor amigo de estar con tu sombra remordimiento de saberte buena dolor lejano de oír que te nombran las voces muertas que se obstinan en volver. Ya no sueño que retornarás al fracaso de mi vida ni tampoco que en tu palpitar tendré un afán para andar. Sólo quiero que si estás también en la cruz del abandono sepas olvidarme en su perdón... Total, mirá lo que soy. Pena de tu ausencia sin retorno pena de saber que no vendrás, pena de escuchar en mi abandono voces que me acusan al llegar. Dolor amigo de estar con tu sombra remordimiento de saberte buena dolor lejano de oír que te nombran las voces muertas del ayer feliz. |