|
Como el triste es de mirar pa' abajo, en una de esas vió dos ruedas de fierro tiradas entre los pastos. Como no sabía que hacer con su vida, se las puso abajo del brazo y siguió caminando. A la media legua, mira así y ve otras dos ruedas de fierro. Como no sabía qué hacer con las dos ruedas que llevaba, levantó las otras dos y siguió tranco y tranco. Como las ruedas le pesaban mucho, y son de lo más incómodas pa' llevar abajo de los brazos, pensó en hacerse un rancho con ruedas cosa de hoy o mañana mudarse sin pagar flete. Le quedó una casa tan hermosa, que cuando llegó con ella al boliche El Resorte todos se la ponderaron y entraron a festejar con vino de damajuana y dulce de leche con salame, pa' picar. Pa' la madrugada se descolgó una tormenta que era puro trueno y relámpago pa' todos lados y el agua que se venía. Ahí fue cuando el Tape Olmedo, mamau por unanimidá, lo aconsejó al hombre y fue y le dijo; vaso de vino en esta mano, pucho apagau en esta oreja, pastito tierno entre los dientes, fue y le dice: - Usté perdone que uno se meta en su cada cual, vecino, pero pa' mí, si empieza a llover, ese rancho con ruedas de fierro se le va a quedar clavau en el barro. El que más el que menos todos opinaron, hasta que el pardo Santiago dijo que lo mejor pa' que no se enterrara era poner el rancho arriba de la vía del ferrocarril, porque la vía está pensada pa' que no se entierre nada. Bolerín Colérico dijo que bueno, que cómo no.
Entre todos llevaron el rancho y lo calzaron arriba de las vías con Bolerín adentro. Pa' que el hombre no pasara la noche tan solito, el barcino se quedó pa' acompañarlo hasta que amaneciera. Era una noche brava de tormenta, puro trueno y relámpago pa' todos lados y el agua que se venía. Cuando se estaban quedando dormidos, el hombre y el gato, sienten que el rancho se mueve con el viento. Se asoman a ver por la ventana, y el rancho iba agarranco velocidá por las vías y los dos a las carcajadas porque nunca habían viajado más que en carretilla. Iban de cantarola cuando miran así pa' delante y
allá, de frente, ven un punto negro que se viene y se viene por la misma vía. El punto negro primero parecía un punto negro, después parecía una mancha oscura, dispués parecía una máquina que se venía y después Bolerían comentó:
En el boliche El Resorte taban terminando una damajuanita de vino, cuando vieron entrar al barcino a toda velocidá. Se trepó al mostrador, se paró de manos, se colgó
de un salame del techo, le volcó el vino al tape Olmedo, le comió dos higos a Rosadito Verdoso, le sopló el tabaco al pardo Santiago, le arañó las chancletas a la Duvija, amagó a salir y se los quedó
mirando desde la puerta con el lomo hinchau y la cola señalando pa' fuera. Ahí fue cuando el tape opinó; vaso de vino volcado en una mano, pucho entre los dedos fue y dijo:
Le explicaron la situación. El caballo como si nada, con el carro en medio de la vía y el tren a toda velocidá, y de fente el rancho, y ahí fue que el tape Olmedo pegó el grito: |