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Hombre que supo ser asunto para la cuestión de la conquista del opuesto sexo femenino, un tal Estilete Llavero, hijo del viejo Llavero que vivía estornudando porque no era de cerrar la puerta. Y Estilete vivió rejuntado en segundas veces con Anilina Boquera, que una vuelta se le fue porque él tuvo antojo de darle serenata a una muchacha de por allá, que la conoció una noche que salió de jodinga con unos amigotes y a la mujer, Anilina, no le gustó una nadita y aprovechó para irse con un gauchito que casualmente esa misma noche le fue a dar una serenata a ella, que cuando Estilete volvió encontró una cartita que decía: "El que
quiere a dos mujereses que a ninguna la quiere y el que a serenata mata a serenata se muere". Cuando leyó la cartita, Estilete Llavero quedó muy mal del lado interior del alma, y lloró y se arrepintió como dos horas. Hasta que iba para el boliche El Resorte en bicicleta, con la sana intención de amasijarse contra el sufrido mostrador, cuando va y se le cruza una tal Carótida Palmita, peinada de trenza ella, y fue verla y le vino un ataque de palabras elogiosas y se las dijo al pasar: "Dejo al amor que me impulse Ella se paró, lo miró a los ojos, bajó las vistas hasta el manubrio, se
le fue con la mirada a los palillos que tenía en los pantalones para no
engrasarse con la cadena, le miró el piñón en la rueda trasera, abajó más
la mirada y ahí le largó una sonora carcajada. Cuando la vieron tan sonora y divertida, el tape Olmedo dijo que estaba
lindo pa salir a ubicarle el origen, y salieron a buscar y seguir huellas
y señales, hasta que van y lo ven venir a Estilete de a pie, con la
bicicleta de tiro. |