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Cazador de pájaros a mano, porque según él decía, si los cazaba con trampero o pega pega, el animalito después quedaba como humillado y se incapacitaba para el canto con redoble de trino. Es como el caballo -decía-, que si usté lo maltrata para domarlo se resiente y le sale mañero y lleno de caprichos, y capaz que un día lo necesita para una urgencia o para llevarse a una mujer enancada porque se la robó a un gaucho malo en un baile bueno, y va y se le para de manos o se pone a caracolear sin un criterio, por venganza, porque tienen eso también.
Tenía una delicadeza para el trato con los pájaros, que un
suponer si le pasaba volando cerca una viudita, se sacaba el
sombrero y le acompañaba el sentimineto. A los cardenales,
aprovechaba para cazarlos cuando sonaba la campana de la iglesia.
A las cotorras las cazaba a conversación. Para cazar una cigüeña
se pasó cuatro días en un bañado, parado en una sola pata,
imitando a la especie. Que al segundo día lo vio un vecino que
pasaba con un carro cargado de leña y al verlo de pata arrollada
le pegó el grito.
Cuando eligió mujer para casarse le dijo que en su rancho tendría
que haber mate caliente, puchero gordo y pájaros a bocha. Ella le
dijo que bueno, que pa eso el hombre es el hombre. El fue hasta
el monte, cortó árboles que no tuvieran nido, y se hizo un rancho
con piso de madera. Piso de sacar tirando, como de jaula.
Una tarde Tertuliano la miró mal a la mujer porque le había
cebado un mate frío, y se acostó a dormir la siesta.
Después en el boliche Tertuliano comentaba. |