Hombre que supo ser
maniático pa la cuestión de salir a cazar bichos de tamaño, Talonario
Vorozilof, el casado con Femenina Toroskayva, que se conocieron en un
baile cuando Talonario llegó disfrazado de banquito y ella se le sentó.
Que Talonario aprovechó pa toquetearle un tobillo y a ella le encantó, y
cuando el otro se dio a conocer como persona hubo una simpatía, y pa la
madrugada arreglaron pa casarse, y van y se casan. Que ella le salió
roncadora, pero de tal forma que cuando roncaba pa dentro aspiraba tan
fuerte que desenganchaba la frazada del lado de abajo. Y una mañana
tempranito, Talonario se levantó, agarró la encopeta, volvió pal cuarto se
arrimó a la mujer que roncaba, y con el caño de la escopeta le golpeó el
catre y fue y le dijo:
- Che, Femenina, andá preparando un tuco, que voy a salir a cazar unos
tigres y vengo. La dejó roncando, y allá salió Talonario a buscar tigre pa cazar. Revisó los montes, los bañados y los pajonales, las quebradas y los galpones, los valles, los sótanos y los arroyos, los cerros altos y los cerros chatos. Revisó arriba de los árboles y por adentro de los maizales, y nada. Le entró un malestar general, y en una de las vueltas va y ve el boliche El Resorte, y va y entra. Pidió una cañita y contó lo que le pasaba, y al final preguntó si no habían visto pasar un tigre por la zona, y con qué rumbo. Ahí lo atendió el tape Olmedo. - Vea don Talonario - le dijo-, por aquí no hemos visto pasar tigre
ninguno, y no sabría decirle con qué rumbo fue que no lo vimos pasar. Pa
mi - le agregó - lo mejor que puede hacer es tomarse otra cañita y dejarse
de bobiar con esa escopeta. Para evitarle a Rosadito fusilamiento con escopeta por buena voluntad vecinal, mientras se iba a disfrazar, a Talonario lo invitaron con otras cañitas, y en un descuido fue Azulejo Verdoso y se la descargó. Se hablaba de tigres y leones, cuando un redepente va Rosadito y se planta en la puerta disfrazau de tigre, y va y le chista. A lo que Talonario lo vio manoteó la escopeta, le apuntó a la ligera y apretó el gatillo, y "klic", apretó el otro porque era de dos caños, y "klic". Y Rosadito en la puerta con cara de tigre que espera. Ahí Talonario, malo con su escopeta, pidió una tenaza pa ver de
arreglarla y la desarmó todita, y va la Duvija y en un descuido le esconde
una pieza. Cuando el otro la precisó, entró a buscarla en un solo rezongo
y haciendo uso indebido de mala palabra en voz alta con mujer
presente. Se ve que el tape lo miro feo a las vistas, porque el otro, que ya tenía varias cañas en el buche, se sosegó, se abuenó, y terminó de cantarola con toda la barra y abrazado al tigre. La escopeta, parada de culata contra el mostrador, se usaba de cenicero. Le llenaron de puchos los dos cañós. |