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Una vuelta, en el boliche El Resorte estaban de lo más
tranquilos, cuando cayó un tal Difamado Carente y se
puso a contar el caso de Litigio Vendaje, el casado con
Clorofila Restante, que ella tenía una hermana, Periferia
Restante, igualita pero completamente distinta, que era un
caso de lo más comentado por lo curioso del caso. No
eran malas, pero tenían eso. -No me lo imagino. Por eso le decía. Y pa' chupar, grappa con butiá, caña con pitanga, ginebra con dulce de leche batido tipo licor pa'l frío, y miño pa' la humedá. Regalos, ni le cuento. -Ya que está, cuente. Un pito de policía caminera casi nuevo, un costurero con mate pa' zurcir las medias, media docena de gallinas ponedoras con gallo cantor, tres lechones enjuagados, una yunta de teros pa' la vigilancia, una mirilla pa' poner en la tranquera, y una caja de fósforos usados pa' evitar incendios. -Conviene prevenir.
Lo malo fue que un gurí medio diablo, fue y abrió la pieza de
los regalos, y va el bicherío y se entrevera en el medio del
baile. Bandido el muchacho, al ver tanta gallina empezó a tirar
maíces p'arriba, como si fuera arroz pa' los novio, y mucho
grano quedó en los peinados femeninos y las gallinas
dentraron a volar pa' picarlos, y las mujeres a los gritos se las
espantaban como si fueran tábanos. A la dueña de casa, que
tenía un peinado con relleno y de lo más batido, una bataraza
le hizo nido en la cabeza y la toleró los 21 días que marca la
ley. Nadie le dio importancia, y esa noche en el boliche El Resorte siguieron de lo más tranquilos, como al principio. |