Papelucho Cortón era un hombre de lo más servicial, delicado pa'l trato,
y pa' las mujeres una dulzura de hombre.
En los bailes, un suponer, si veía una moza parada enseguidita le conseguía silla. Si no había silla disponible, a la primera vieja que veía sentada y media
dormida, le sacaba la silla limpita y la dejaba en el suelo. Eso sí; la acomodaba bien contra la paré y le ponía una astilla de cada lado pa' que no se volcara.Dispués, si la muchacha no se quería sentar la sacaba a bailar. Si no quería bailar la sentaba pa' no andar con la silla sin un sentido. Porque no hay nada más incómodo que pasarse la noche en un baile con una silla abajo del brazo. Y como le digo silla le digo escalera. De puro servicial que era, andaba siempre con un serrucho a la cintura. Una vuelta entró a un boliche, y mientras tomaba unos vinos contra el mostrador vió que una mesa se tambaleaba por tener las patas desparejas. Se tiró cuerpo a tierra, le apuntó a las patas con el serrucho, y se fue arrastrando hasta la mesa donde Rosadito Verdoso comía unos higos. Al verlos pasar, el tape Olmedo comentó: - Ahí va papelucho Cortón, serrucho en mano. Clavau que anda por trozar algo. Cuando Papelucho tuvo la silla a tiro, le serruchó dos patas para emparejarla, pero se le fue la mano y la dejó hamacándose pa'l otro lado y Rosadito tuvo que apoyarse con el otro codo. Papelucho, pa' no molestar, tomó medidas a ojo y le rebanó las otras dos patas. Corte va, y corte viene, Rosadito comía los higos cada vez más agachado, y la Duvija comentó: - Un par de serruchadas más, y nos deja una mesa ratona. - Capáz que se la come el gato. Rosadito Verdoso le reventó un higo en la nuca y le reprochó: - Pero no ve abombau, que lo desparejo es el piso? - Y qué quiere, que le serruche el piso? Cuando lo sacaron corriendo se fue pa' la estación del ferrocarril. Hombre atento, iba dos veces por día pa' saludar a los que llegaban, a los que se iban y a los que pasaban de largo. Empezaba por el maquinista y seguía por las ventanillas hasta el vagón de cola: "Papelucho Cortón, mucho gusto", "Papelucho Cortón pa' sevrirlo", "Papelucho Cortón, encantau...", "Papelucho Cortón, cómo está? y daba la mano. Llegó a la estación cuando el tren se acercaba tocando pito. Se limpió la mano en la pierna del pantalón, y se preparó para saludar. Pero el tren no era de parar y no paró. Cuando Papelucho vio que aquello no tenía intenciones de sofrenar, se descalzó de apuro, dentró a correr arrimadito a los vagones y empezó a saludar por las ventanillas. Una viejita pasajera que lo veía corriendo de mano estirada, le daba aliento por una ventanilla: "No le afloje paisano, meta pata nomás, meta que ya lo tiene, no se me acalambre, metalé...!". Kilómetros saludando a una velocidá infinita, hasta que terminó por pasarle la última ventanilla del último vagón. Le faltaban las del otro lado, y ahora tenía que correr más que el tren pa' poder saludar de atrás pa' adelante. Algunos pasajeros se asomaban a las ventanillas para facilitarle el saludo, y la viejita se cambió de asiento pa' seguirle dando coraje. Un mamado, de puro gaucho, le dió la mano y en lugar de largar lo empezó a tironear pa' que trepara, pero la viejita le dió con una cartera pa' que lo dejara y no le malograra el esfuerzo personal. ![]() |
| Recopilación: Giovanna Wayson |
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