Un individuo, el Cauteloso, de lo más delicau pa'l tratamiento con los animalitos. Tenía un pingo, oscuro tapau, que pa'l verano iba y lo destapaba pa' que no pasara calor. No había mañana que, al levantarse, Cautelosso no fuera hasta el potrerito a preguntarle cómo había pasado la noche. En invierno lo tapaba y lo llevaba pa'l rancho a dormir con él.
Una guelta, en el boliche El Resorte estaban la Duvija, Fotogénico Quena, Tercero Misterio, el Tape Olmedo, el pardo Santiago y Tirito Legustro, tomando vino como por un tanto. Pa' la nochesita va el Tape y le dice:
- Cada cual agarra la que le gusta - dijo el pardo - y no se pechen que hay pa' todos. La Duvija agarró una negrita mediana, linda hormiga. Otros manotiaron cualquiera, pero el tape Olmedo siguió observando el bicherío, hasta que se quedó con una colorada chiquita. Cuando los otros la vieron, fue la envidia. La Duvija se la poderó: - Linda estampa de hormiga, don tape! Chicuela, pero es un lujo. El tape Olmedo la estuvo variando un rato en un banquito, y daba gusto verla: manos finas, tranco firme, todo nervio. Pa' la largada pusieron un palito atravesado. Mientras esperaban que se acomodaran para largar, Tirito Legustro salió de nuevo conque él diba a entrar en la penca pa' que n dijeran no se qué, pero que carrera de hormiga era pa' lío, y que él ya tenía visto. En una emparejaron, y se vinieron! Fue ahí cuando cayó al boliche Cauteloso Gofillo, y se quedó mirandomedio entrompado. El primer medio metro fue parejo, hasta que la negrita mediana agarró la punta y empezó el griterío. La Duvija era un escándalo e' contenta. El tape Olmedo le conversaba bajito a la colorada chiquita, y le hacía seña con las manos pa' que aguantara el tiro sin matar. Cuando faltaba un metro, un suponer, diba en punta una negra grande, otras tres cabeza a cabeza, y atrs la chiquita. El tape largó un chiflido, hizo chicotear los dedos en el aire, y la coloradita se alivianó, ganó terreno y se vino echando el resto, a robar. Mal perdedor, Tirito Legustro le puso una hojita por el camino. La coloradita casi se entretiene, pero el tape, con el rebenque, la peinó en el anca y siguió como una luz. Tirito Legustro le bajó el talero a su hormiga y la hizo polvo.
Fue ahí cuando Cauteloso Gofillo armó el desparramo y los curtió a patadas, porque no podía ver que maltrataran al bicherío. Dispués, Tirito Legustro comentaba, con cara de inocente él: |
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