| - Hombre que supo tener problemas con los gatos, aura que dice,
Tristemente Casto, el casau con Bartolina Pegote, la menor de las Pegote.
Muy gatero, Tristemente ! Ten?a el rancho inundau con el bicher?o, que no
hab?a perro que se arrimara que lo sacaban calzau por esos campos de Dios
y otros pocos. El perro de Apol?gico Ruina, una tardecita se acerc?
descuidau a las casas de Tristemente y se llev? tal susto que se pas? mes
y medio corriendo sin que naides lo pudiera parar. Dej? de correr en una
que mir pa' atr?s a ver si los gatos lo segu?an y se revent? contra una
vaca. Que la vaca con el susto, corri unos quince d?as. Adelgaz?
tanto que el cuero le quedaba grande y se lo tuvieron que achicar pa' que
no se lo pisara. Sobr pa' un banquito y dos tabaqueras.
Todo por cuesti?n de los gatos de tristemente, que se hab?an adue?ado
de la zona. Gatos bien enseados, pa' las guardias se turenaban sin un s?
ni un no. Si por una casualid? se armaba trifulca entre el gater?o, de
noche, en un par de leguas a la redonda no dorm?anaides. Al otro d?a
andaba todo el mundo a los bostezos, chamboniando en el trabajo, cay?ndose
de los caballos, orde?ando pa' arriba, alambrando pa' cualquier lado.
Una guelta, estaban en el boliche El Resorte, la Duvija, el tape
Olmedo, Maquinario lavida, el pardo Santiago y Diariamente salir, mamaus
por unanimid?, cuando se habl? de los gatos que ten?a Tristemente. Pa'
mi, - dijo Maquinario - ese hombre debe estar tocau, porque est? bien que
el crestiano tenga sus animalitos pa'l uso de sus necesidade, y que
siempre no est de m?s una compa?ia, pero no es cuesti?n tampoco de andar
molestando al vecindario, gente de ed? como hay y de rispeto. El pardo
Santiago dijo que hab?a que hablar con el hombre, porque si por un ejemplo
?l, al salir del boliche mamau erraba el rumbo y enderezaba pa' lo de
Tristemente, estaba clavau que los gatos le diban a llevar la carga, con
el julepe se le diba adir la mam?a y al final era tirar la plata.
Por ah?, el tape Olmedo pidi? un litrito e' vino, se sirvi? medio vaso
y va y dice: - lo que haber?a que hacer es hablar con el negro Mentira,
que tiene un bote. - Ust?, tape, y desculpe, est? bobiando - le dijo
Diariamente - porque estamos con la cuesti?n de los gatos y sale con un
sunto de bote. El tape se mand? medio vaso, manso nom?s, y le
respiondi?: - si le hablo de bote le hablo de arroyo, y si le hablo de
arroyo le hablo de pescau, y si le hablo de pescau le hablo de gato y no
estoy bobiando. Cargaron una damajuana e' vino en un carro, y salieron
pa' lo del negro Mentira pa' pedirle el bote. El negro les dijo que estaba
en el arroyo y que fueran y agarraran, que era pa' usar.
Pa' la madrugada ten?an el bote por la mit? de pescado. Dispu?s de
sacar del agua a la Duvija que se hab?a caido al pisar un bagre,
arrancaron pa' la orilla. Mientras tomaban unos vinitos dejaron el pescado
que le diera la luna pa' que agarraraolor. Cargaron el carro y salieron
pa' lo de Tristemente. Cuando estaban a media legua, el gater?o olfati? el
pescau y fue el desparramo. El tape castig? al matungo y los gatos atr?s,
a la carrera. Cuando alguno diba a saltar al carro, le tiraba unas
tarariras, pejerreyes, cualquier cosa, hasta que all? con el sol alto
quedaron toditos los gatos separados, rumbiando pa' cualquier rancho,
tupiditos de pescado. Tristemente qued? con un gato solo. Uno barcino
que esa noche estaba con bruto resfr?o, y no sali? por la falta de olfato.
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