Epidemio Nones supo tener una sombra traviesa, juguetona, asombrosa por lo desobediente, y tanto se le adelantaba y lo esperaba atrás de un árbol pa' pegarle un susto, como se le rezagaba y se quedaba entretenida con otra sombra.No era mala, pero tenía eso. Una sombra con un carácter, que si le daba mucho la luz, se hacía sombra. -¿La sombra? -No, la luz. Y una vuelta va la sombra y se le despega a Epidemio, y sale por ahí a tontear sin un criterio, y justo va y se cruza con una tal Livianita Sórdida, que iba con su sombra de lo más juiciosa y apegada, y va la de Epidemio y se le aparea a la otra, sin que Livianita se diera cuenta de nada. Y va y la apalabra. "La noto sombría, sombra", le dijo, y se le arrimó hasta confundirle los bordes. La otra se puso pálida, cosa que no le había pasado nunca, y quiso apurar el paso pero no pudo porque Livianita andaba de taco alto y la podía pisar. Dudó, y la traviesa de Epidemio se le trepó, se le mezcló, se le borroneó y fueron una sola sombra, desdibujadas, sin una silueta de identidá.
El que la vio llegar al boliche El Resorte, por una rendija, fue el tape
Olmedo. La vio venir y comentó:
-No quiero ni pensarlo –dijo Epidemio asustado- pero capaz que anda con
la mía, que hace horas que se me salió ya tendría que haber vuelto. |