Lo que el viento se llevó al rato lo
devolvió
Hombre que supo ser
asunto serio pa la custión de los fríos invernales un tal Menester Usuario
el casau con Tichola Pifia, que se conocieron una vuelta que se levantó
viento y él fue y lo acostó. -Al viento? -Al viento. Y la muchacha
se impresionó, porque era un viento como de setecientos quilómetros por
día, que le estoy hablando de los tiempos en que las velocidades ventosas
no se medían por hora porque no se habían inventado las máquinas
necesarias, y no como ahora que la gente sabe a qué velocidá se le voló la
chapa del techo, que no le sirve de nada pero siempre es un dato pa'
comentar. Esa vuelta fue cuando se le voló el techo al boliche El Resorte,
que era un techo de paja con terrón, aluminio Mariposa, lata de aceite
abierta y planchada, papel de plomo de chocolatín, todo cubierto con fibra
de vidrio y pintado de naranja cosa que lo vieran los socorristas si se
perdían en un naufragio.
-El boliche? -El boliche, fetivamente. Fue cuando los vientos
soplaron de todos los puntos cardinales, que son los puntos donde hay
cardos, y se cruzaban y se pechaban y se chiflaban de todo, porque cuando
el viento viene chiflador tanto le chifla una del Darno como del Tunda o
de Rosadito Verdoso. -Rosadito también compone?
-Fetivamente,
compone las que descomponen algunos, porque hay gente que le agarra una
canción y se la maltrata, que tendría que haber una Comisaría de la
Canción Golpeada. Y esa vuelta se voló el techo del boliche por viento
desmesurado, y fue a parar al rancho de un tal Desnutrido Fortacho, y se
le colocó arriba justo cuando se le volaba el propio que fue a colocarse
en un rancho de más allá que terminaba de quedar sin techo por similares
razones. Los techos iban volando en fila y cada vez que el viento tenía
un afloje, se posaban en rancho destechado, y así fue que naides se mojó
por falta de techo, hasta que el viento pegó la vuelta y se puso a
devolver los techos. Cuando la gente del Resorte vio venir el techo que
regresaba como regresa una madre a cubrir a sus pichones, hubo una ola de
emoción que algunos casi se ahogan. Y cuando el viento se quiso levantar
de nuevo, fue que Menester Usuario lo acostó de un sopapo. Que hubo que
pedirle que se sosegara, porque pasó un tiempo que no se levantaba ni una
brisa y se venía la calor. |