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Al producirse la invasión portuguesa a nuestra banda y a las provincias
federadas, el Jefe de los Orientales planeó una contraofensiva que, de
tener éxito, debía aislar los efectivos militares extranjeros de sus
bases de invasión. En este plan tenían posición preferente las fuerzas
de Misiones. A los efectos de apoyar esa actividad se organizó en el
Alto Uruguay la escuadrilla que fue puesta bajo el comando del capitán
Justo Yedro.
Constituida por faluchos y lanchones artillados, cumplieron una misión
de protección y apoyo a las fuerzas del comandante general de Misiones,
en su penetración en los territorios de la margen oriental del río
Uruguay. El 16 de setiembre, el capitán Yedro contribuyó a la victoria
de Sotelo, sobre el coronel Abreu, frente a Yapeyuú Cuatro días mas
tarde cubría el retroceso con la misma tropa, canioneándose con la
artillería de Correa Rebello.
Prosiguiendo su campaña, en las Barrancas de Santa María silenció las baterías portuguesas. En el mes de octubre había fracasado la invasión al territorio portugués y todas las fuerzas orientales retrocedían. En esa oportunidad, la escuadrilla de Yedro desempeñó una actividad muy intensa, ya que las tropas del Marqués de Alegrete cruzaron el río
Uruguay y sus divisionarios saquearon los pueblos de Misiones. La
escuadrilla fue disuelta, finalmente, en el año 1818.
En la zona del Bajo Uruguay, por el hecho de permanecer durante los
años 1816 y 1817 lejos de las operaciones, no ocurrieron
acontecimientos dignos de ser mencionados. Ellos tuvieron lugar en el
año 1818. Pese a las victorias obtenidas y a la ocupación de
Montevideo, el invasor portugués ni había conquistado la Provincia
Oriental ni la dominaba.
En lo militar, el General Carlos Federico Lecor se encontraba aislado en
Montevideo, sin información de las operaciones del Río Grande y Misiones
y sin lograr la conjunción con las fuerzas del General Curado. En el
terreno naval, la escuadra portuguesa permanecía encerrada en Montevideo
y defendía, penosamente, el tráfico comercial con Río de Janeiro. Al
jefe de las fuerzas portuguesas le era indispensable, para lograr los
fines de su política, destruir el foco corsario de la Colonia del
Sacramento y aislar al General Artigas, de las provincias federadas del
Paraná.
Dispuso la organización de la escuadra que, puesta a las ordenes del
Capitán Jacinto Roque de la Senna Pereira, de acuerdo con las
instrucciones del 1o de Marzo de 1818 zarpó con destino al río Uruguay.
El Capitán Barroso, representante de Lecor en Buenos Aires, obtuvo el
paso franco por Martín García.
El Jefe de los Oritentales, previendo la posibilidad de una incursión de
este género, había mandado que se instalaran baterías de costa en los lugares propicios del río, una en Paso de Vera, y la otra en Perucho
Verne. Completo la defensa del río armando una escuadrilla semejante a
la que actuaba en el rIo Paraná, a las órdenes de Pedro Campbell y que
prestaba tan efectivos servicios.
El 4 de Marzo de 1818, se internaban en el Bajo Uruguay las naves de
Senna Pereira: la goleta "Oriental" al mando directo del jefe de las
fuerzas, y las barcas "Mameluka", "Cossaka" y "Dom Sebastiam",
comandadas por Pedro Limpo, Bernardo Jose de Souza Soares y Federico
Mariat, oficiales que llegarían a escalar las mas altas jerarquías en la
escuadra de Portugal.
El 12 de Mayo llegaron frente a Paso de Vera y allí, la batería disputó
el paso, canioneando a los barcos portugueses. Se combatió durante tres
cuartos de hora y para poder pasar, hubo necesidad de destruir la
batería. Igual circunstancia ocurrió en Perucho Verne donde se combatió duramente.
Siguiendo aguas arriba, Senna Pereira, sin poder ocupar los puertos de
Paysandú y Purificación, logró entrar en contacto con los divisionarios
del General Curado, quienes actuaban en las dos margenes del río
Uruguay. Así, fue posible atacar la base de Arroyo de la China, donde
Ramirez y Aguiar debieron rechazar el ataque simultaneo de Bentos Manuel
y de Senna Pereira, cuya consecuencia fue la ocupación del punto y el
apresamiento de la escuadrilla del Bajo Uruguay, constituida por 14
unidades, una cañonera de dos piezas y 13 faluchos y lanchones
artillados.
La campaña naval del río Uruguay, culminó con la caída de la Colonia del Sacramento que ahora estando en poder de los portugueses, ya estaba
bloqueada por la escuadra del Capitan Noronha y el Comandante Fuentes se
vió obligado a entregarla. Igual suerte corrieron Víboras, Soriano y la
Capilla Nueva de Mercedes con lo que se afianzaba el dominio de las
aguas del río Uruguay por parte de la Casa de Braganza .
Visto desde esta perspectiva, se torna natural la decisión del Jefe de
los Orientales de a partir de este momento intensificar y utilizar al
máximo las ventajas de la lucha corsaria. Como veremos, el corso
artiguista fustigó las naves de la Casa de Braganza practicamente en
toda la extensión del Atlántico haciendo incursiones incluso en el
Mediterraneo, inflingiendo serios daños al comercio portugués.
Las Campañas Navales de Artigas - Agustín Beraza - Montevideo 1949. |
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