NUEVAS TECNOLOGIAS REPRODUCTIVAS Y BIOETICA
Clonación: LA MANZANA PROHIBIDA?
LAS NUEVAS TECNOLOGIAS REPRODUCTIVAS
Dossier:
(Revista Feminaria, Argentina).
LAS NUEVAS TECNOLOGIAS REPRODUCTIVAS
Las nuevas formas de procreación generan dilemas éticos, sociales, legales. Es por esta razón que se ha solicitado opinión a profesionales de distintas disciplinas que muestran posturas variadas ante este tema.
Graciela Guilis, psicoanalista argentina.

El origen de las nuevas tecnologías reproductivas no podría ser mas sintomático: ellas surgen, paradojalmente, a partir de investigaciones asociadas a la problemática de cómo aumentar la producción de alimentos para una población mundial, considerada por algunos como "supernumeraria". La ironía es que derivan en la aplicación del desarrollo de la biotecnología humana a los fines de resolver la problemática de la infertilidad. Mientras en los países subdesarrollados, la urgencia parece seguir siendo el control de la natalidad –en otros términos, frenar una explosión demográfica, que es precisamente explosiva ya que pone de manifiesto las injusticias de la distribución– en las sociedades ricas, una hasta hace poco inimaginable sofisticación tecnológica permite (a quien puede pagarlo) aventar el fantasma de ser el último de la especie. Por supuesto que queda en pie la cuestión de quiénes serán los primeros: la emergencia de las nuevas tecnologías, aunque no puedan reducirse a ello, implican un nuevo y afinado instrumental, en manos de un poder que ahora podría "racionalizar" y simplificar, al máximo, una dominación que ya ni siquiera requiere de las complejidades ideológicas o de la "colonización del inconsciente", sino que puede ejercerse directamente sobre la producción corporal o, mas simplemente, sobre la producción, distribución y consumo de embriones, órganos, genes, y de su ensamblaje planeado a gusto de la persona que consume. Como bien dice Foucault, hemos accedido a la era de la biopolítica. Pasar? mucho tiempo antes de que podamos acceder también a la distracción de shoppings eugenéticos en los que podamos elegir la altura que tendrán nuestros hijos a los, digamos, 18 años? Paseos que, por otra parte, podrán muy bien ser solitarios, ya que la noción (real, imaginaria o simbólica) de "pareja humana", pasaría a ser una mera supervivencia arqueológica.

Significa esto que debemos restarle a las nuevas tecnologías reproductivas toda la legitimidad y aplicabilidad positiva, por ejemplo, en los casos irremediables de infertilidad? Por supuesto que no: por muy diversas razones –de orden psicológico, social, cultural, histórico y no sólo médico– la infertilidad puede constituirse en una verdadera tragedia moderna, es decir, ligada a ciertos parámetros ideológicos y simbólicos propios de la época. Lo que la ciencia y la técnica puedan hacer para aliviar esa carencia, experimentada como tragedia, no tendría por qué ser rechazado in toto. Pero, justamente por eso, una aceptación responsable de las posibilidades no podría dejar de sostenerse en un análisis exhaustivo y crítico de la interrelación de todas aquellas complejidades, so pena de rendirnos a una fascinación cientificista o "tecnologista", que sustrae del juego variables a veces decisivas.

Hoy asistimos a la posibilidad "técnica" de un control no sólo sobre la subjetividad, la conducta y la supervivencia de los cuerpos existentes, sino, incluso, sobre la producción de los cuerpos futuros, a través de la cual todas las formas hoy conocidas o desconocidas, conscientes o inconscientes, de puesta en práctica de la sexualidad, de sus fantasías y deseos imaginarios, de sus sueños o pesadillas, de sus ilusiones y sus frustraciones, podrían, teóricamente, ser reemplazadas por la programación cibernética y "racional" del número, el sexo, la raza, el color de los ojos o por qué no? los rasgos de la "personalidad" de los próximos habitantes del planeta. O, al menos, de lo que quede de él, una vez finalizado el proceso de "ajuste", ya no económico y social, sino directamente biológico: una comunidad perfectamente organizada de "replicantes" a lo Blade Runner, que ya no necesite angustiarse por los enigmas de su propio Deseo.

No se trata de recusar ciegamente todo avance científico o tecnológico, pero sí, de dar cuenta de una potencialidad siniestra, que está inscripta en la propia lógica que subyace al "progreso", en una sociedad atravesada por las simetrías de poder. En especial, cuando las posibilidades notoriamente positivas que despiertan las nuevas tecnologías corren el peligro de la caída en el entusiasmo acrótico o en la fascinación de que la realidad supere a la ficción. Una realidad que ahora podría ser, finalmente, dominada de manera absoluta por la omnipotencia tecnológica, para la que ya no habría límites ni tabúes: borrada la diferencia entre lo prohibido y la transgresión, entre lo Imaginario y lo Real, el Deseo podría ya no tener razón de ser, disuelto en la pura "satisfacción". Disuelto, también, en la in-diferencia de los sexos, ya que el lugar del Otro vendría a ser ocupado, obturado, por la realización del Goce tecnológico. Freudianamente dicho, allí donde ha desaparecido el misterio doloroso de una castración, que es la paradójica fuente de todo deseo, no desaparecerá también la necesidad misma de vivir, es decir, de intentar comprender ese dolor?
Evangelina Dorola, socióloga argentina.

Es difícil separar las consideraciones acerca de las nuevas tecnologías reproductivas, de otras cuestiones con las que se encuentran profundamente entramadas.

Desde el enfoque que las considera un avance positivo de las ciencias biológicas, (posible, como en otros campos, por el impresionante desarrollo tecnológico, razón por la cual ya deberíamos hablar de "tecnociencias") dentro del paradigma "dominar la naturaleza al servicio del hombre" (sic), hasta el planteo sobre los riesgos de deslizamientos eugenésicos que llevan implícitos, podemos encontrar otros nudos problemáticos a tener en cuenta: paradojas y contradicciones debidas a la complejidad creciente de la civilización en este fin de siglo y de milenio tanto como a la pluralidad de miradas, intenciones e intereses.

Desde ya, para quienes acuden a un centro de fertilización asistida con el objetivo personal o familiar de tener un hijo que no llega por vía natural, la tecnología procreativa es un recurso médico para lograrlo, y difícilmente se plantean cuestionamientos éticos, sociopolíticos, jurídicos o económicos.

Asumir exclusivamente esta perspectiva que instala las nuevas formas de procreación en el ámbito privado de la pareja entre sí y de ésta con el equipo médico, y a partir de allí evaluar sus riesgos y beneficios, puede conducir a un reduccionismo. La práctica médica se da en un contexto sociopolítico que la excede y le confiere un sentido mas allá del otorgado por sus protagonistas particulares. Incorporar este enfoque sociológico y, postular que las nuevas tecnologías reproductivas, sus desarrollos y consecuencias, tanto como los dilemas éticos que plantean constituyen una cuestión social que nos involucra a todos/as, no significa desconocer ni vulnerar los derechos individuales ni la intimidad de las personas. Significa priorizar la importancia del análisis de las nuevas tecnologías reproductivas en el ámbito público, y sostener que la sociedad, a través de grupos e instituciones, de actores individuales y colectivos, tiene el derecho y el deber de interrogarse acerca de la dirección que toma la curva de los desarrollos tecnocientíficos, la cuestión de sus límites éticos (bioética), la necesidad de un marco jurídico (bioderecho o bionomática), y el riesgo totalitario de la eugenesia social (biopolítica).

En este sentido, las nuevas tecnologías reproductivas son consideradas un producto lateral de un desarrollo científico tecnológico mayor, cuyos alcances van mas allá de sus fines terapéuticos. Este enfoque sostiene que, si bien no se encuentran comprendidas en el concepto cientíófico estricto de ingenier?a gen?tica (que tiene a la modificaci?n del patrimonio hereditario), tienen una íntima relación con ella tanto por razones de oportunidad en la investigación como por compartir dilemas éticos.

Una razón de oportunidad que vincula las técnicas de procreación asistida con los procedimientos de ingeniería genética son los preembriones sobrantes que posibilitan su utilización como sustancia embrionaria para la experimentación.

Frente a esta confirmación aparecen dos posturas, alertando sobre sus implicancias: una propone, para continuar luego, reflexionar previamente sobre lo permitido frente a lo posible; la otra, mas drástica, postula detenerse y poner en cuestión la idea misma de progreso cientifico-tecnológico.

La experiencia histórica parece señalar que la primera propuesta es m?s realista y debiera conducir a la regulación de las experimentaciones para proteger a la humanidad de los deslizamientos eugenésicos a los que son proclives.

Nuevamente surgen dos propuestas: una postula la autorregulación de la comunidad científico-tecnológica y médica, y la otra sostiene que la fase de autorregulación se ha visto superada (por la concentración de poder, la carrera competitiva entre los equipos de investigadores, y la dependencia de fondos estatales o industriales), haciendo necesario que la sociedad paute y controle las prácticas de los especialistas.

En este caso la segunda propuesta pareciera mas ajustada a la situación actual, e incluso parte de los investigadores y médicos demandan criterios y normas que guíen y den cobertura a su actividad, a cuya formulación debieran aportar.

Si bien esta discusión es antigua, resurge en las últimas décadas como consecuencia de lo que se ha dado en llamar la "revolución genética", que parece destinada a dominar las cuestiones de la vida, la reproducción y la muerte, hechos vitales inscriptos en la naturaleza; de lo que se trata, entonces, es de la posibilidad de modificar la naturaleza humana: si previamente el desarrollo científico-tecnológico pautaba las transformaciones del estar en el mundo (al servicio de la humanidad), con las manipulaciones genéticas comienzan a pautar el ser en el mundo. El interrogante es; para beneficio de la humanidad?

Con la mirada crítica y la interrogación sistemática que utilizamos en los Estudios de la Mujer, de Género, o Feministas ( y por esta vez dejamos de lado las distinciones que suponen), nos enfrentamos a una cuestión que sigue abriendo nuevas preguntas como respuestas a las iniciales (quiénes somos?; de dónde venimos y a dónde vamos?), que incorpora "novedades" tecnocientíficas casi a diario, y que, inexorablemente, sigue un derrotero mercantilista y globalizado.

En consecuencia, aun valorando los aspectos positivos de la tecnociencia, de la investigación y de las prácticas médicas y sus contribuciones en orden a mejorar la calidad de vida de las personas, la sociedad debiera mantener una visión crítica y una actitud interpelativa respecto a las perturbaciones biomédicas de la concepción o nuevas tecnologías reproductivas.
Francisca Porro de Somenzi, abogada argentina, especializada en Derecho Civil.

Nos parece necesario legislar sobre fertilización asistida o sobre cualquier tema que implique por un lado permitir la libre investigación y por otro lado proteger la vida humana en cualquiera de sus aspectos. Por qué hacerlo? Porque la experiencia enseña que es un buen principio el de reconocer, establecer y aun imponer legalmente los derechos básicos del ser humano, como el de la libertad individual y social, que comprende los derechos de investigar y procrear. Lo difícil, cuando se trata de legislar, en especial sobre éste u otros temas análogos, es mantener el equilibrio entre los principios que se quieren reconocer. Los proyectos legislativos existentes en nuestro país son en algunos casos inútil e injustamente restrictivos para quienes desean tener un hijo propio; en otros casos los proyectos pecan por tener una escasa o nula base científica, por lo que de ser aprobados resultarían inaplicables como ley o impedirían totalmente la utilización y el desarrollo de técnicas de fertilización asistida.

Por otra parte, el excesivo detallismo legislativo no tiene en cuenta la rápida transformación científica, que hace que determinadas normas sean rápidamente superadas por la nueva realidad tecnológica y científica, por lo que devienen inaplicables. En definitiva, pensamos que es útil legislar sobre los grandes temas éticos, como la utilización de embriones o fetos para propósitos que no sean la procreación, la fecundación inter-especies, la manipulación embrionaria o genética con fines no terapéuticos, etc., pero siempre dentro de un sistema que contemple y permita el respeto por opiniones pluralistas y la libertad de investigación.
Florencia Luna, filósofa argentina.

La bioética no tiene una posición única y concluyente respecto de este tema tan controvertido. Se pueden esgrimir razones muy diferentes: desde aquéllas que pretenden proteger al embrión, hasta aquellas que defienden el derecho de decidir sobre el propio cuerpo, pasando por los argumentos que señalan recaudos por el uso de técnicas supuestamente terapéuticas que aún pueden considerarse en estadio experimental y sus posibles daños a mujeres y futuros niños.

Uno de los argumentos que defiende el uso de estas técnicas es el del pluralismo: éste señala que aceptar y legislar sobre este tipo de técnicas implica comprometerse a que la gente las pueda elegir, pero no a que todo individuo deba someterse a ellas. Señala la posibilidad de compatibilizar la posición de aquéllos que quieren superar su problema de infertilidad y aquéllos que, por creencias religiosas por ejemplo, no quieren someterse a ellas.

Un punto interesante que tiene relación con la pluralidad de posiciones consiste en la valoración que se hace de la infertilidad. Esto es, si la infertilidad es una enfermedad y una tragedia que hay que evitar por cualquier medio o, si mas bien, se trata de un problema, una desgracia que le sucede a una pareja y que sólo algunas veces puede ser evitada. De la valoración que se haga dependerá la justificación de los límites que se establezcan. De esto también dependerá si se considera adecuada o no la medicalización de la que ha sido objeto.

Resulta interesante, también, considerar la multiplicidad de perspectivas respecto de este tema que plantean posiciones feministas. Varias filósofas feministas han tratado de ubicar estas técnicas en un contexto histórico y social para evaluarlas. Así, se concentran en los daños que las mujeres sufrieron en manos de una medicina dominada por los varones y señalan los posibles abusos de las técnicas reproductivas. Según tal posición, éstas son más opresivas que liberadoras, en la medida en que fomentan el rol reproductor de la mujer. Por ejemplo, se ha argumentado que la mera existencia de técnicas como FIV* para tratar la infertilidad femenina hace que se ponga una presión indebida en las mujeres infértiles, de las cuales se espera demasiado –aún a costa de daños psicológicos– para superar su infertilidad. La mera posibilidad de un embarazo por medio de FIV, puede hacer mas difícil que aquellas mujeres que son infértiles asuman esta condición, ya que se sienten presionadas a intentar este tipo de técnica. Sin embargo, esto no agota la posición del feminismo en estos temas, ya que puede variar hasta una postura liberal cuyo acento está puesto en la autonomía y la elección de la mujer; desde esta última perspectiva las técnicas de reproducción asistida pueden ser permitidas porque brindan mayores opciones a las mujeres.

Además de estas perspectivas y argumentos generales a favor y en contra de estas técnicas, no hay que olvidar que no todas las técnicas de reproducción asistida plantean igual tipo de problemas éticos. Pienso que es fundamental analizar con detalle cada técnica. No plantea iguales problemas la inseminación artificial que la fecundación in vitro –que incluye la posibilidad de criopreservar o descartar embriones– o el alquiler de vientre –respecto de esta última existe el mayor consenso en su rechazo y la única excepción admitida desde la ética es con fines netamente altruistas evitando el pago monetario—. A raíz de las diferencias que cada una de estas técnicas implica, es necesario individualizarlas, reflexionar cuidadosamente sobre cada una de ellas. Así, pese a la diversidad de argumentos que recién se señalaba, hay procedimientos que son mas controvertidos y otros en los cuales se puede obtener cierto consenso a favor o en contra.

Fempress

NUEVAS TECNOLOGIAS REPRODUCTIVAS Y BIOETICA
La investigación genética está produciendo una verdadera revolución e influyendo en la vida de hombres y mujeres. Su desarrollo e implementación ha permitido no sólo solucionar la infertilidad de millones de parejas o mejorar y predecir enfermedades, sino también ha procurado las herramientas necesarias para que el ser humano transforme su propia especie, con los riesgos que ello comporta.

Hasta hace poco más de dos décadas, la procreación, es decir, los procesos de fecundación, de gravidez y parto, sucedían exclusivamente en el cuerpo femenino. El avance científico-tecnológico aplicado a la reproducción biológica humana ha producido cambios profundos en este sentido que han dado origen a nuevos fenómenos: la fecundación "in vitro"; los bebés "probeta", el arriendo de úteros, el congelamiento de embriones, entre otros.

El desarrollo de la ingeniería genética y sus posibilidades de manipulación de los genes representa esperanzas y amenazas para la humanidad en la medida que, por una parte, aportan perspectivas nuevas para la cura de enfermedades, medicamentos y producción de alimentos y, por otra, el peligro de hacer mal uso de esas posibilidades al intervenir el genoma humano, es decir, el conjunto de genes que conforman la especie humana.

La bioética, disciplina orientada a evaluar críticamente el desarrollo de las biotecnologías y su impacto en el ser humano, tiene distintas miradas y perspectivas dependiendo de la cultura de la sociedad de donde emerge o de la disciplina (medicina, teología, filosofía) de quien manifieste una posición determinada.

Desde el movimiento de mujeres, desde el feminismo, existen distintas posiciones en relación a la bioética, algunas contrarias a la reglamentación de cualquier biotecnología y otras que exigen el control de esas biotecnologías por las mujeres ya que, según esa corriente, pueden garantizar su libertad y autonomía.

La revolución de las biotecnologías es, indudablemente, uno de los grandes problemas al que se ve enfrentada la humanidad y que, de manera muy particular, afecta a las mujeres.

Abrimos el debate sobre estos temas e invitamos a lectoras y lectores a aportar información, a escribir sus reflexiones, vivencias y perspectivas.

Clonación:
LA MANZANA PROHIBIDA?

Por Viviana Erazo
(FEMPRESS)


Un profundo escalofrío recorre en estos tiempos la inteligencia y la sensibilidad del mundo. ¿Los humanos jugando a ser dioses?

La clonada oveja Dolly, que el planeta boquiabierto vió por las pantallas de televisión, nos estremece no sólo porque implica una revolución de la naturaleza y de la vida sino porque abre un abismo insondable hacia el futuro. Estaremos a las puertas de la clonación humana?

Desde siempre las pantallas de cine nos han seducido y aterrado con las imágenes de clones, replicantes, y con monstruosas fórmulas de reproducción genética al infinito: recordemos solamente a Gregory Peck, alias Dr. Mengele, que ha conservado el patrimonio genético de Hitler en "Los niños de Brasil", o los replicantes de la película "Blade Runner".

Después de la revelación del laboratorio escocés de su perturbador experimento, se han oído coros de llamados al orden, de reglamentaciones, de leyes y un sinfín de opiniones expresadas desde distintos sectores y países de la tierra. Autoridades estatales, médicos, líderes religiosos y sociales, instituciones diversas, han levantado voces de alerta y manifestado mayoritariamente su rechazo a la clonación humana.

El Vaticano pidió a los gobiernos del mundo que elaboren leyes que la prohiban ya que deshumanizar al hombre es contribuir a su propia clonación. El rabino presidente de la Comisión de Bioética de la Unión de Congregaciones Judías Norteamericanas admitió, al pronunciarse sobre las nuevas tecnologías de clonación, que "es difícil pensar en algo mas cercano al mecanismo bíblico de la creación del hombre, hecho por Dios "a su imagen y semejanza".

Llama la atención, sin embargo, lo expresado por un guía espiritual de musulmanes chiitas, Mohammad Hussein Falallah: "La clonación no es un sacrilegio. Los hombres no han establecido nuevas reglas, sólo han descubierto nuevas leyes de funcionamiento del organismo, como habían descubierto las leyes de la fecundación in vitro y del injerto de órganos...Si han hecho esos descubrimientos es porque Dios lo ha permitido".

Nuevamente los humanos le han robado el fuego a los dioses o éstos les han concedido el uso de estas nuevas claves de la vida?

Las voces masculinas que se han manifestado, y que están a la cabeza de las instituciones con poder de decisión en el mundo, no se han pronunciado frente al hecho que algunas feministas recalcan y celebran con ironía, tal es que para este experimento de clonación no fue necesaria la intervención del macho. La clonación es la "fabricación" artificial de un ser (o de un individuo?) sin necesidad de fecundación, obtenida implantando en el óvulo una célula viva provista por el código genético DNA del ser clonado.

Esta célula implantada en el óvulo comienza a multiplicarse dando lugar a un embri?n; el óvulo procrea prescindiendo de los espermatozoides. Si lo observamos desde esa perspectiva, es sin duda un golpe al patriarcado, al mito construido durante milenios sobre el valor "incomparable" del semen masculino en la procreación. Habían hecho del falo y su semen una potencia divina que hoy la ciencia, manejada fundamentalmente por hombres, reduce a la nada. Para reír y llorar, sin duda.

Pero la oveja Dolly sólo reveló uno de los tantos secretos de la ingeniería genética. Cuántos nuevos descubrimientos ya se han hecho o están a punto de hacerse? No será que en esta carrera desenfrenada también llegará el momento en que se prescinda del óvulo de las mujeres para procrear nuevos seres vivos, animales o individuos?.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, declaró la clonación humana éticamente inaceptable, aunque agrega que "no debe llevar a una prohibición indiscriminada de todas las formas de clonación y de investigación".

Algunos piensan que no sólo debe ser prohibida la clonación humana en todo el planeta sino también los experimentos científicos concernientes a la clonación, porque si se sigue adelante por este camino es absurdo pensar que pudiera detenerse. La clonación humana, dicen, tiene efectos racistas y consolida el predominio ya bastante grande de la tecnología sobre la libertad individual, sobre la moralidad y el devenir. La procreación dejará de ser un hecho privado y se transformará en un hecho confiado al mercado, a las instituciones y a las reglas de quienes las presiden.

Científicos, por su parte, se preguntan: las formas evolutivas desarrolladas hasta ahora por nuestra especie, deben ser necesariamente las únicas, las mejores, un paradigma adquirido para la eternidad? La naturaleza no tiene modelos eternos, vive transformándose. No es lógico creer que un determinado modelo evolutivo no pueda ser cambiado. Durante millones de años creímos que las condiciones biológicas de nuestra existencia no era posible intervenirlas. Hoy no es así. Probablemente, seremos de las últimas generaciones en mantener todavía la experiencia tradicional de la vida, puesto que ya la combinación entre inteligencia artificial y biotecnologías se prepara para transformarlas y poner las bases de vivencias inimaginables. Los verdaderos poderes del mundo de hoy están en quienes manejan las nuevas tecnologías y estas nuevas "leyes" de la vida. Habrán constituciones, leyes, dogmas, acuerdos internacionales que prohibirán estos experimentos, pero tengo la inquietante sensación que es demasiado tarde.

El siglo XXI ya está aquí. Son infinitas las preguntas que surgen y tantas las que por ahora no tendrán respuesta. Sucesos como estos hacen necesario debates profundos que apelan a la ciencia, el derecho, la política y la ética.

Las mujeres latinoamericanas no podemos quedarnos al margen de este debate trascendental. Las invito a pensar a partir de sus distintos saberes y a dar cuenta de estas reflexiones. De lo contrario, el futuro se nos caerá encima sin darnos cuenta y, lo que es peor, sin haberlo elaborado moralmente.

Recopilación: Mariela Barboza "yauguru"


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