El encuentro Internacional de Solidaridad entre Mujeres por la igualdad, el
desarrollo y la paz, que se celebrará en abril en Cuba, se propone enfocar los
efectos de la "polarización de las fuerzas económicas, políticas y
militares mas poderosas del universo" e incentivar la solidaridad como un requisito para
encararlas.
Irene León
Del 13 al 16 de abril se realizará en La Habana, Cuba, el Encuentro
Internacional de Solidaridad entre Mujeres por la igualdad, el
desarrollo y la paz, organizado por la Federación Democrática
Internacional de Mujeres (FDIM), el Frente Continental de Mujeres
por una Vida Digna y la Federación de Mujeres Cubanas. Los
objetivos centrales del evento son enfocar los efectos de la
"polarización de las fuerzas económicas, políticas y militares más
poderosas del universo" e incentivar la solidaridad como un requisito
para encararlas.
Con esos propósitos, las convocantes están invitando a que se
sumen a esta iniciativa: al movimiento de mujeres, a los movimientos
sociales, "a todas quienes sufren violencia económica, étnica, racial
o de cualquier tipo, a quienes consideren importante y necesaria la
solidaridad de y con las mujeres" y a todos los sectores que se
sientan concernidos por las desigualdades que afectan a las mujeres
en el mundo.
Al ubicar la solidaridad al centro de la convocatoria, el evento
pretende incentivar la "unidad de las fuerzas que representan a los
millones de mujeres que, en todo el mundo, integran el mercado
laboral, las que llevan sobre sus hombros la manutención de sus
hijos, las que se enfrentan a la violencia, las que luchan por la
reivindicación de sus derechos".
Las temáticas centrales de la solidaridad entre mujeres son:
economía y desarrollo sostenible; participación política y acceso a
las decisiones; salud y seguridad social; educación y cultura;
comunicación y medios; violencia y discriminación; e independencia
nacional, soberanía y paz.
Economía y desarrollo sostenible.
Pensar el desarrollo sostenible, desde las mujeres, conduce a
enfocar iniciativas y propuestas vinculadas a una gestión económica
global, que ubique a las mujeres como sujeto y encamine hacia la
búsqueda de una mayor justicia económica para todas y todos.
En la actualidad, como resultado de la aplicación universal del
modelo neoliberal, las mujeres enfrentan un recrudecimiento del
desempleo y una baja sustantiva de su poder adquisitivo. Sus
ingresos ascienden como promedio al 75 por ciento del ingreso
masculino. Por ello las mujeres, en su mayoría únicas responsables
del sustento familiar, se ven obligadas a multiplicar sus actividades
laborales y productivas.
Participaciíón política y acceso a las decisiones.
En la mayoría de países las mujeres están logrando que se
reconozca su derecho ciudadano a la participación, sobre todo en
las esferas locales, sin embargo es aún remota su participación
directa en las esferas de toma de decisiones a escala nacional e
internacional.
Esta desigualdad se refleja también en las organizaciones políticas y
partidistas, pues si bien en los últimos años muchos partidos han
desplegado medidas para incorporar más mujeres en sus filas, muy
pocos han establecido políticas reales para que dicha participación
se refleje en una igualdad de representación en las esferas de
conducción y de decisión.
Salud y seguridad social.
Uno de los mas afectados por la aplicación de las políticas
neoliberales es el sector de la salud. Los recortes presupuestarios y
privatizaciones, realizados en este sector han conducido
directamente a la exclusión de la mayoría de mujeres del acceso a
los servicios mas elementales y a la pauperización de la atención a
la salud reproductiva.
La falta de universalidad de la seguridad social, agravada por las
privatizaciones, coloca a las mujeres a merced de los inalcanzables
precios del mercado y por ende aleja a la mayoría de mujeres pobres
no sólo de los cuidados de salud general sino de la atención mínima
que requiere toda persona.
Educación y cultura.
Aunque la educación es reconocida hoy como un derecho universal,
el acceso a ella depende de las posibilidades socioeconómicas de
cada cual, por eso, muchas mujeres enfrentan aún el analfabetismo
y la deserción escolar. En muchos casos, la precariedad económica
de las familias conduce a una suerte de selección interna, en la que
por lo general las necesidades educativas de las mujeres pasan a un
segundo plano. Muchas mujeres ven limitado su acceso a la
educacióó por las responsabilidades que se les atribuyen en la
familia.
Para que la educación sea un proceso permanente que se realiza
desde el inicio hasta el fin de la vida, queda mucho por recorrer en lo
que a mujeres se refiere, pues la gran mayoría ve frustrados sus
anhelos educativos o de capacitación por el exceso de
responsabilidades familiares y socioeconómicas, pues, según el
Informe de Desarrollo Humano 1996, tres cuartas partes del trabajo
realizado por las mujeres se realiza en el área doméstica o
comunitaria.
Comunicación y medios.
En la actualidad, el derecho de las mujeres a la comunicación y a la
información son tan importantes como el derecho a la educación,
pues sin ello su participación ciudadana se ve limitada a las fronteras
de lo doméstico y reducida su capacidad de influencia social y
acceso a la toma de decisiones, con voz propia.
Asimismo, la posibilidad de expresarse en los medios y recibir
información oportuna son elementos indispensables para su
participación ciudadana y acceso a una vida autónoma.
Violencia y discriminación.
La discriminación especifica que afecta a las mujeres es en sí
misma la principal fuente de las diversas formas de violencia
infringidas contra ellas. La violencia doméstica, la violación, el
incesto, entre otros, tienen relación directa con el escaso
reconocimiento social de los derechos humanos y ciudadanos de las
mujeres, el mismo que redunda en la institucionalización de la
impunidad contra estos crímenes.
El reciente reconocimiento de la violencia contra las mujeres como
una violación de los derechos humanos (ONU/1993), ha abierto
algunas puertas para que en diversos países se delineen políticas
para erradicar la violencia hacia las mujeres. Queda pendiente, sin
embargo, la creación de instancias apropiadas para denunciar y
encarar los casos de violencia, como también el desarrollo de
propuestas encaminadas a potenciar el desarrollo de una cultura de
paz en todas las esferas del convivir humano, incluyendo el
doméstico.
Independencia nacional, soberanía y paz.
El proceso de globalización, la creación de instancias de
liberalización económica, la transnacionalización de la producción,
lideradas por el mercado, han conducido a la relativización de los
principios de soberanía e independencia nacional.
En la actualidad, el principio de soberanía se conceptúa desde el
mercado y las instituciones financieras; son ellos quienes,
basándose en criterios de rentabilidad, establecen los roles de cada
país y región. Cada vez más, bajo esos criterios, las aspiraciones de
autodeterminación de los pueblos y naciones son calificadas como
"problemas" del pasado. Las mujeres de los pueblos o países que
mantienen estas "reivindicaciones" enfrentan diversas formas de
represión internacional, que incluye violencia socioeconómica y
vulneración de los derechos humanos.
Por eso, la defensa de la autodeterminación y la soberanía es una
cuestión de mujeres, pero tambión lo es porque es una cuestión de
dignidad humana. (ALAI)
Para mayor información:
* Encuentro Internacional de Solidaridad entre Mujeres
Departamento de Relaciones Internacionales, Federación de Mujeres
Cubanas: Paseo N° 260 esq.13, Vedado, La Habana, Cuba
Tel: (537) 3 9931/32/34/35 y 30 1582
Fax: (537) 33 3019/66 2445/24 0866
Correo electrónico: fmccu@ceniai.inf.cu
|